TANTRA BLANCO
Por Sat Atma Singh
2 de junio de 2010
Cada jornada de Tantra Blanco es una experiencia maravillosa, desde el principio, con la marea de seres resplandecientes que van inundando los espacios del centro Banamex, pasando por los momentos de dolor y perseverancia, hasta el final, cuando abandonamos el sitio sintiéndonos sencillamente distintos.
Un total de 610 personas se inscribieron el 22 de mayo en el Tantra Blanco de la ciudad de México. Algunos llegaron desde lejos, algunos llegaron como siempre y otros por primera vez. Lo cierto es que nuestros destinos coincidieron durante cerca de 10 horas en que todos perseguimos el mismo objetivo. Con toda su generosidad y bondad, el maestro Yogui Bhajan nos guió en el curso llamado “Renúevate para ser nuevo”.
Muchos de los asistentes veteranos coincidieron en que la serie de kriyas ha sido una de las más fáciles que les ha tocado. También Jai Rai Singh, quien junto a su pareja Dev Atma Kaur tuvieron ése sábado su primera experiencia en un Tantra Blanco, confesó que se esperaba algo más difícil.
Y es que para quienes están acostumbrados a que las meditaciones del Tantra Blanco duren por lo menos 31 minutos, las seis meditaciones de 11 minutos que tuvimos durante la mañana intercaladas con descansos de 20 minutos se convirtieron en un ejercicio soportable para la mayoría.
Aun así, Nirinjan Kaur Khalsa, quien actúo como la facilitadora de la jornada, es decir como un vínculo entre el grupo de practicantes con el cuerpo sutil del Mahán Tántrico Yogui Bhajan, debió explicarnos las causas por las que la experiencia del tantra puede resultar dolorosa en algunos momentos. Entre ellas, explicó al auditorio, que las asanas, los mantras, los mudras que adoptamos durante las kriyas están generando un flujo energético que desbloquea nuestros sistemas, que cambian el serum de la columna espinal, ajusta el sistema nervioso, desintoxica y purifica el organismo y equilibra la energía de los chakras. Ir a través de todo ese proceso, para algunas personas, puede resultar doloroso, dijo.
La cuestión aquí no es si el curso de Tantra Blanco que recibimos es o no uno de los más fáciles de los 126 que el maestro Yogui Bhajan preparó y en su calidad de Mahán Tantrico dirige para nosotros a través de su cuerpo sutil. La finalidad es vivir la experiencia y aprovechar su infinito potencial sanador.
Como dijo la directora de Sikh Center y una veterana de Kundalini yoga en México que a lo largo de 32 años ha estado en por lo menos en un Tantra Blanco al año, Arjan Kaur Khalsa, cada experiencia es diferente. Coincidió en que el curso fue quizás el más suave, en cuanto a la exigencia física, de todos en los que ha estado, pero eso no le resta efectividad.
Las meditaciones de la jornada fueron altamente sanadoras, varias tuvieron como denominador común el Naad del Mul Mantra y a través de esa vibración es que uno se conecta con el Infinito, es que uno puede despegarse de las limitaciones del ego para identificarse con el Universo. Hicimos también ejercicios que trabajaron en nuestro quinto chakra, ese que nos permite proyectarnos y comunicarnos desde nuestra esencia, el Alma.
Vivimos una experiencia extraordinaria cuando sujetándonos firmemente del cuello de nuestra pareja del tantra viajamos juntos a través de dos meditaciones de media hora en las que fue puesto a prueba nuestro calibre y, a mi parecer, también la manera de abordar los problemas en comunión, no como individuos sino como seres colectivos que somos.
Una ventaja que tuvo la jornada es que para aquellos curiosos, hubo suficientes oportunidades para visitar la decena de puestos de ventas que ofrecían desde aceites hasta joyas, desde atuendos blancos hasta libros de Kundalini yoga y otras ciencias. Hubo quienes llegaron desde Toluca con sus cepillos de fibras naturales y quienes trajeron de India telas y otros artículos para satisfacer las diferentes necesidades de quienes acudieron a la cita anual. También podían encontrarse sobres con ingredientes listos para preparar té yogui o deliciosas barritas nutritivas de frutas naturales.
En mi experiencia, el día del Tantra Blanco está revestido de magia. Lo constato cuando al marcharnos, vamos todos brillando en el Universo, con la mirada en paz, con sonrisas resplandeciendo en nuestros rostros y nuestra mente en armonía con nuestros corazones.
Es una maravilla y un milagro. Y como no hay milagros chiquitos, cuando llegué a casa me percaté de que la fecha del 22 de mayo fue un día con una energía particular, según la cosmovisión de los pueblos originarios de estas tierras.
En el calendario maya fue el 9 Ajmaq (los mexicas lo llamaban Cozcacuauhtli) y “es el día más propicio para perdonar y ser perdonado, para expiar nuestras culpas, evitar los enfrentamientos, para curar todo tipo de enfermedades, para la defensa de los desposeídos y de la justicia y para armonizarnos con la Madre Tierra”.
¡Que regalo!
Sat Nam.


