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Por Elaine Schmidt/UCLA Un nuevo estudio de la Universidad de California en Los Angeles UCLA con ratas mostró como una dieta con continuos altos contenidos de fructosa lentifica el cerebro, dificultando la memoria y el aprendizaje, y cómo los ácidos grasos Omega 3 contrarrestan ese trastorno. La revista arbitrada Journal of Physiology publica los hallazgos [...]

Por Elaine Schmidt/UCLA

Un nuevo estudio de la Universidad de California en Los Angeles UCLA con ratas mostró como una dieta con continuos altos contenidos de fructosa lentifica el cerebro, dificultando la memoria y el aprendizaje, y cómo los ácidos grasos Omega 3 contrarrestan ese trastorno. La revista arbitrada Journal of Physiology publica los hallazgos en su edición del 15 de mayo.

“Nuestros hallazgos muestran que lo que comes afecta tu forma de pensar”, dijo Fernando Gómez Pinilla, un profesor de neurocirugía en la escuela de medicina David Geffen de UCLA y profesor de biología integrativa y fisiología en el colegio de letras y ciencias de UCLA. “Comer una dieta de alta-fructosa durante largos términos de tiempo altera la habilidad del cerebro para aprender y recordar información. Pero agregar acidos grasos omega 3 en tus alimentos puede ayudar a minimizar el daño”.

Algunas investigaciones anteriore shan revelado cómo la fructose daña el cuerpo a través del papel que juega en el desarrollo de la diabetes, obesidad y el hígado graso, este es el primer estudio que devela cómo los edulcorantes afectan el cerebro.

Las principales fuentes de fructosa en la dieta Occidental comprenden la caña de azúcar y el járabe de maíz de alta fructosa, un barato endulzante líquido. Mucho más dulce que la caña de azúcar, el jarabe es ampliamente usado en los alimentos procesados, incluidos los refrescos, sodas, condimentos, salsa de manzana y comida para bebés. El estadounidense promedio consume aproximadamente 21,3 kilogramos de azúcar de caña y 16 kilos de jarabe de maíz alto en fructosa por año, según el departamento estadounidense de Agricultura.

“Estamos menos preocupados respecto a la fructosa que se encuentra naturalmente en la fruta, la cual también contiene importantes antioxidantes”, explicó Gómez Pinilla, quien también es miembro del Instituto de Investigaciones del Cerebro y del Centro de Investigaciones de Lesiones Cerebrales de la UCLA. “Nos preocupa más el jarabe de maíz alto en fructosa, el cual es incorporado en los productos alimenticios procesados como endulzante y preservante”.

Gómez Pinilla y el coautor del estudio Rahul Agrawal, un profesor de postdoctorado de India, estudiaron dos grupos de ratas, uno de los cuales consumió una solución de fructosa en vez de agua durante seis semanas. El segundo grupo también recibió ácidos grasos omega-3 a través de aceite de linaza y ácido docosahexaenoico (DHA), que protegen de daño en la sinápsis, la conexión química que ocurre entre las células cerebrales que permite tener memoria y aprender.

“DHA es esencial para la función sináptica, la habilidad de la células cerebrales para transmitir señales entre ellas”, dijo Gómez Pinilla. “Este es un mecanismo que hace el aprendizaje y la memoria posibles. Nuestros cuerpos no pueden producir suficientes DHA así que debe ser administrado como un suplemento en nuestra dieta.

Los animales fueron alimentados con comida para rata estándar y entrenados en un laberinto dos veces al día por cinco días antes de comenzar con la dieta experimental. El equipo de la UCLA probó cuan bien las ratas eran capaces de navegar el laberinto, que contenía numerosos huecos pero solo una salida. Los científicos instalar señales visuales en el laberintos para ayudar a que las ratas aprendieran y recordaran el camino.

Seis semanas después, los investigadores probaron la habilidad de las ratas para recordar la ruta y escapar del laberinto. Lo que vieron les sorprendió.

“El segundo grupo de ratas navegó el laberinto mucho más rápido que las ratas que no recibieron ácidos grasos omega-3”, dijo Gómez Pinilla. “Los animales que carecieron del DHA eran más lentos y sus cerebros mostraron una declinación en la actividad sináptica. Sus células cerebrales tenían dificultades enviando señales entre ellas, trastornando la habilidad de las ratas de pensar con claridad y recordar la ruta que habían aprendido seis semanas atrás”.

Las ratas que no tuvieron DHA también desarrollaron síntomas de resistencia a la insulina, una hormona que controla el azúcar en la sangre y regula la función sináptica del cerebro. Un examen minucioso del tejido cerebral sugirió que la insulina había perdido mucho de su poder de influenciar las células cerebrales.

“Debido a que la insulina puede penetrar la barrera sangre-cerebro, la hormona puede indicarle a las neuronas que desencadenen reacciones que trastornen el aprendizaje y causen pérdida de memoria”, dijo Gómez Pinilla.

Sospecha que la fructosa es culpable de la disfunción cerebral detrás de las ratas con déficit de DHA. Comer demasiada fructosa puede bloquear la capacidad de la insulina de regular cómo las células usan y almacenan azúcar para que se use como la energía que se requiere para procesar pensamientos y emociones.

“La insulina es importante en el cuerpo para controlar el azúcar en la sangre pero puede jugar un papel distinto en el cerebro, donde la insulina parece perturbar la memoría y el aprendizaje”, dijo. “Nuestro estudio muestra que una dieta con alta fructosa daña el cerebro así como el cuerpo. Esto es algo novedoso”.

Gómez Pinilla, originario de Chile y entusiasta de ejercitarse que practica lo que predica, recomienda a la gente mantener al mínimo el consumo de fructosa y suplir los postres azucarados por vayas frescas y yogurt griego, los cuales mantiene al alcance de su mano en un pequeño refrigerador en su oficina. Ocasionalmente, una barra de chocolate oscuro que no ha sido adicionada con muchos endulzantes también está bien, dijo.

Si aun así planeas desechar las precauciones y ser indulgente al comerse un helado bañado en chocolate? Entonces también coma alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, como salmón, nueces y linaza, o tome una cápsula diaria de DHA. Gómez Pinilla recomienda un gramo de DHA por día.

“Nuestros descubrimientos sugieren que consumer DHA regularmente protege el cerebro de los efectos dañinos de la fructosa”, dijo Gómez Pinilla. “Es como guardar dinero en el banco. Quieres tenere una reserva para aprovecharla cuando tu cerebro requiera un poco de combustible adicional para combatir posibles padecimientos”.

El studio en UCLA fue financiado por el Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos y el Derrame Cerebral. El laboratorio de Gómez Pinilla examinará en el futuro el rol de la dieta en recuperarse de un trauma cerebral.

Por  NICHOLAS D. KRISTOF/NY TIMES Los científicos están observando con creciente alarma que algunos químicos que parecen hormonas pueden tener algunos efectos grotescos. Un herbicida usado ampliamente actúa como una hormona que feminiza los animales machos en el mundo silvestre. Algunas ranas macho pueden tener órganos femeninos y algunos peces machos pueden incluso producir huevos. [...]

Por  NICHOLAS D. KRISTOF/NY TIMES

Los científicos están observando con creciente alarma que algunos químicos que parecen hormonas pueden tener algunos efectos grotescos.

Un herbicida usado ampliamente actúa como una hormona que feminiza los animales machos en el mundo silvestre. Algunas ranas macho pueden tener órganos femeninos y algunos peces machos pueden incluso producir huevos. En un lago de Florida contaminado con estos químicos, los lagartos machos tienen penes minúsculos.

En estos días hay también una evidencia creciente que vincula este tipo de químicos con problemas en los humanos. Entre los cuales caben mencionar el cáncer de seno, la infertilidad, bajo conteo de espermatozoides, deformidades genitales, menstruación prematura e incluso diabetes y obesidad.

Philip Landrigan, un professor de pediatría en la escuela de medicina Monte Sinaí dice que un defecto congénito llamado hypospadias, un desajuste en la uretra, es ahora el doble de frecuente de en los niños recién nacidos de lo que solía ser. El sospecha que la causa son los “interruptores endocrinológicos”, denominados así porque pueden causar estragos en el sistema que administra las hormonas del cuerpo.

Los “interruptores endocrinológicos” se encuentran por doquier. Están en el papel térmico que imprimen los recibos de las bombas de gasolina y los cajeros automáticos. Están en la comida enlatada, cosméticos, plásticos y empaques de alimentos. Si examinas tu sangre u orina y seguramente los encontrarás ahí, así como en la leche materna y en la sangre del cordón umbilical de los bebes recién nacidos.

En este año de campaña electoral (en Estados Unidos), seguramente escucharemos un sinfín de quejas sobre las excesivas regulaciones del gobierno. Pero esta es una cuestión en la que los científicos son cada vez más críticos de nuestro gobierno por su fracaso en poner un freno a la gran industria química y regular los interruptores endocrinológicos adecuadamente.

El mes pasado, la Sociedad de Endocrinología, la principal asociación de expertos en la materia, reprendió a la Administración de Alimentos y Drogas por no prohibir en los empaques de alimentos el bisphenol-A, un interruptor endrocrinológico muy común conocido como BPA. El año pasado, ocho organizaciones de médicos, que representan a genetistas, ginecólogos, urólogos y de otros campos, hicieron un llamado conjunto en la revista Science a endurecer las regulaciones de los interruptores endocrinológicos.

¿Acaso nuestro gobierno no debería estar tan atento a las amenazas en nuestro abarrotes como lo es con las amenazas en las montañas de Afganistán?

Los investigadores advierten que los interruptores endocrinológicos pueden desencadenar cambios hormonales en el cuerpo que pueden permanecer ocultos por décadas. Uno llamado DES, una forma de estrógeno sintético, solía ser prescrito rutinariamente a las mujeres embarazadas para evitar abortos espontáneos y las náuseas matinales, y causaba pocos daños a las mujeres mismas. Pero resultó que provocaba cáncer vaginal y de senos, décadas después, en sus hijas y por eso ahora está prohibido.

Los científicos han sabido desde hace mucho que variaciones mínimas en los niveles de hormonas influyen en el desarrollo del feto. Por ejemplo, una gemela mujer está ligeramente masculinizada si el otro gemelo es un varón, porque está expuesta a algunas de sus hormonas. Los estudios han descubierto que estas gemelas femeninas, en promedio, pueden tender a ser ligeramente más agresivas y buscadoras de sensaciones cuando son adultas pero tienen menos tasas de desórdenes alimenticios.

Ahora los expertos temen que los interruptores endocrinológicos tengan efectos similares, actuando como hormonas y empantanando especialmente el delicado balance en los fetos. La más reciente iniciativa de académicos es un análisis sin precedentes, de 78 páginas, que será publicado el mes entrate en Endocrine Reviews, la publicación más importante de este campo.

“Los cambios fundamentals en los exámenes químicos y la determinación de su seguridad son necesarios para proteger la salud humana”, declara el análisis. Linda S. Birnbaum, la jefa nacional de los científicos ambientales y toxicólogos, respalda el escrito.

El artículo fue escrito por un panel de 12 miembros que pasó casi tres años revisando la evidencia. Concluyó que el sistema de seguridad de la nación está dañado en lo que respecta los interruptores endocrinológicos.

“Para muchos interruptores endicronológicos que han sido bien estudiados, pienso es que justo decir que tenemos suficientes datos para concluir que estos químicos no son seguros para el consumo de poblaciones humanas”, dijo Laura Vandenberg, una bióloga de la universidad de Tufts que fue la principal autora del texto del panel.

Preocupantes nuevas investigaciones sobre los efectos a largo plazo de estos químicos están siendo publicadas constantemente. Un estudio encontró que las mujeres embarazadas que tienen niveles altos de un interruptor endocrinológico muy común, PFOA, son tres veces más proclives a tener hijas que crecerán teniendo sobre peso. El PFOA es inevitable. Está en todo, desde las bolsas de palomitas de maíz para microondas hasta las soluciones para limpiar alfombras.

La industria química dice que todo esto es ciencia sensacionalista. Hasta ahora, ha bloqueado regulaciones más estrictas en Estados Unidos, aun cuando Europa y Canadá han adoptado controles más fuertes sobre los interruptores endocrinológicos.

Sí, existen ciertas dudas. Pero los científicos que conocen más sobre los interruptores endocrinológicos están adoptando medidas extremas para proteger a sus familias. El jefe científico de la Environmental Health Sciences y co autor del nuevo estudio, John Peterson Myers, dijo que su familia ha dejado de comprar comida enlatada.

“No usamos recipientes plásticas para calentar comida en el microondas”, añadió. “No usamos pesticidas en casa. Rechazo los recibos cada vez que puedo. Mi respuesta automática en los cajeros automáticos de mi banco es que no quiero recibos. Y no los pido en las gasolineras”.

Yo estoy tomando la sugerencia de los expertos y deseo que el gobierno de Obama lo haga también.

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El artículo original lo puedes encontrar aquí:

http://www.nytimes.com/2012/05/03/opinion/kristof-how-chemicals-change-us.html?smid=fb-share

Medita para modelar el cerebro hacia tu bienestar

Posted on: Martes, abr 24, 2012

Por  Rick Nauert PhD Senior News Editor/psychcentral.com Un nuevo trabajo ha hecho reflexionar al sugerir que la gente puede aprovechar la neuroplasticidad del cerebro para entrenarlo a tener más empatía, agradecido y compasivo. Prácticas como el ejercicio físico, ciertas formas de asesoramiento psicológico y la meditación pueden todos cambiar el cerebro para hacerlo mejorar, de [...]

Por  Rick Nauert PhD Senior News Editor/psychcentral.com

Un nuevo trabajo ha hecho reflexionar al sugerir que la gente puede aprovechar la neuroplasticidad del cerebro para entrenarlo a tener más empatía, agradecido y compasivo.

Prácticas como el ejercicio físico, ciertas formas de asesoramiento psicológico y la meditación pueden todos cambiar el cerebro para hacerlo mejorar, de acuerdo con los autores de una reseña online en Nature Neuroscience. Además, dadas los avances en la neurociencia, estos cambios ahora pueden medirse. El estudio refleja una mayor transición del enfoque de la neurociencia dirigida a la enfermedad hacia el bienestar, dijo el principal autor del estudio Dr. Richard Davidson, profesor de psicología de la universidad Wisconsin-Madison.

El cerebro está cambiando constantemente en respuesta a factores ambientales, dijo, y el artículo “refleja uno de los primeros esfuerzos de aplicar esta estructura conceptual a técnicas para mejorar las cualidades en las que no hemos pensado que sean habilidades, como el bienestar.

“La investigación neurocientífica moderna conduce a la inevitable conclusión de que podemos realmente mejorar el bienestar con entrenamiento que induzca cambios neuroplásticos en el cerebro”.

Cambios “neuroplásticos” afectan el número, función e interconexiones de células en el cerebro, usualmente a causa de factores externos.

Aunque las prácticas positivas reseñadas en el artículo no fueron diseñadas usando las herramientas y teorías de la neurocienciamoderna, “estas son prácticas que cultivan nuevas conecciones en el cerebro para mejorar la función de las redes neurales que sostienen conductas sociales, como la empatía, el altruismo y la bondad”, dijo Davidson.

La reseña, co escrita con Bruce McEwen de la Universidad Rockefeller, comienza por considerar como los estresores sociales pueden dañar el cerebro. Como un ejemplo, la enorme desatención de los niños en orfanatos de Rumania no solo tenía impactos psicológicos; creó cambios mesurables en sus cerebros, dijo Davidson.

“Tales estudios proven un importante cimiento para comprender el efecto opuesto de intervenciones diseñadas para promover el bienestar”.

Davidson dijo que su trabajo ha sido modelado por su asociación con el Dalai Lama, quien le pidió en los 1990’s, “¿porqué no podemos usar las mismas rigurosas herramientas de la neurociencia para investigar la bondad, compasión y el bienestar?”.

Davidson ha explorado los beneficios neurológicos de la meditación y dijo que “la meditación es una de muchas técnicas distintas y no necesariamente la mejor para todas las personas”.

“La terapia cognitiva, desarrollada en la psicología moderna, es una de los tratamientos con mayor validación empírica para la depresión y contrarrestar los efectos del estrés”.

Sobre todo, dijo, el objetivo es “usar lo que sabemos sobre el cerebro para afinar las intervenciones que harán mejorar el bienestar, la bondad, el altruismo. Quizás logremos desarrollar intervenciones más acertadas y mejor dirigidas que aprovechen los mecanismos de neuroplasticidad para inducir cambios específicos en circuitos específicos del cerebro”.

Los cerebros cambian todo el tiempo, enfatizó Davidson. “No puedes aprender o retener información sin que haya un cambio en el cerebro. Todos sabemos implícitamente que desarrollar pericia en cualquier campo de alguna complejidad, como convertirse en músico o atleta, se requiere práctica, y eso causa que se formen nuevas conxiones en el cerebro. En casos extremos, partes específicas del cerebro se agrandan o contraen en respuesta a nuestra experiencia”.

Davidson cree que el entrenamiento del cerebro se expandirá en una manera similar como ha ocurrido con el ejercicio físico.

“Si nos remotamos a los años 1950’s, la mayoría de ciudadanos de clase media en los países occidentales no se involucraban en ninguna actividad física. Fue a causa de la investigación científica que estableció la importancia del ejercicio físico en mejorar la salud y el bienestar que más personas ahora se involucran en prácticas de ejercicios físico regulares. Pienso que los ejercicios mentales serán igualmente considerados dentro de unos 20 años”.

“En vez de pensar en el cerebro como un órgano estático o en su solo se deteriora con los años, es mejor entenderlo como un órgano que está en constante remodelación por sí mismo, está siendo continuamente influenciado, a sabiendas nuestras o no, por las fuerzas de nuestro entorno”, said Davidson.

“Podemos responsabilizarnos de nuestros propios cerebros. No son títeres que actúan bajo influencias externas, podemos ser más proactivos en modelar las influencias positivas del cerebro”.

Fuente: University of Wisconsin-Madison

Protege tu corazón con cúrcuma

Posted on: Lunes, abr 23, 2012

(NaturalNews) _ La cúrcuma y su ingrediente activo curcumina están entre las especias y hierbas más estudiadas científicamente en estos días. El National Institute of Health (NIH) compila 24 estudios. La ciencia occidental está investigando a través de tests clínico en humanos con un grupo placebo, con animales en vivo y en tubos de ensayo [...]

(NaturalNews) _ La cúrcuma y su ingrediente activo curcumina están entre las especias y hierbas más estudiadas científicamente en estos días. El National Institute of Health (NIH) compila 24 estudios.

La ciencia occidental está investigando a través de tests clínico en humanos con un grupo placebo, con animales en vivo y en tubos de ensayo lo que ha sido conocido y practicado por siglos en la medicina tradicional china y la medicina ayurvédica de India: que la cúrcuma es un altamente efectivo anti inflamatorio que no provoca efectos adversos.

La cúrcuma puede tomarse directamente de las raíces de la planta o usarla en alimentos como polvo molido de las raíces. La cúrcuma es utilizada en currys, a los que les imprime su color amarillo. Los currys en gran medida son parte de la comida de India y de las cocinas de Asia suroriental.

La curcumina, extraída de la cúrcuma, y colocada en cápsulas ofrece un económico pero poderoso método terapéutico de usar el ingrediente activo de la cúrcuma.

Un estudio reciente que involucró a pacientes con operaciones recientes de  bypass cardíacos en Tailandia, el doctor Wanwarang Wongcharoen dirigió un equipo de investigación de la Universidad Ciang Mai en el hospital universitario. Estudiaron 121 pacientes que tuvieron cirugías de bypass que no eran urgentes entre el 2009 y el 2011.

A todos se les dio una píldora de un gramo cuatro veces al día, tres días antes de la cirugía y cinco días después. Sin embargo, a la mitad se les dio píldoras de azúcar (grupo placebo) y la otra mitad recibió píldoras de curcumina. Ni el grupo de pacientes ni los doctores sabían quienes estaban tomando cual de las píldoras. Solo los investigadores conocían ese detalle.

El grupo que recibió curcumina tuvo un 65% de menos riesgos de sufrir un ataque al corazón después de la operación de bypass. Ese grupo también mostró niveles significativamente más bajos de inflamación y de marcadores de estrés oxidativo en su sangre. Los hallazgos fueron publicados en el American Journal of Cardiology.

Aunque las cápsulas de curcumina son consideradas ideales para las situaciones extremas, el doctor Andrew Weil recomienda el uso frecuente del polvo de la raíz en la comida para prevenir inflamaciones, consideradas la raíz de la mayoría de las enfermedades coronarias, crónicas y autoinmunes.

Cocinar y agregar pimienta negra o mezclar el polvo con aceites como el de coco ayudan a digerir la curcumina, que normalmente es un poco complicada de asimilar. Las cápsulas de curcumina deben estar completamente recubiertas para preservar la curcumina mientras pasa por los jugos digestivos para que sea asimilada por el intestino delgado hacia el flujo sanguíneo.

Tener una cirugía de corazón mientras se inyectan o suministran cualquier tipo de fármacos genera un caldo de cultivo para la inflamación cardíaca. Eso es lo que hizo que el estudio en Tailandia fuera tan importante.

El doctor Dwight Lundell, un cirujano cardíaco retirado con 25 años de experiencia y más de 500 operaciones, afirmó que la inflamación es la principal causa de enfermedad cardíaca, no el colesterol o las grasas. Esto lo determinó al observar el interior de las cavidades arteriales inflamadas.

Explicó que la inflamación causa arterioesclerosis (placa arterial) lo cual ocurre de la ingesta de muchos azúcares, grasas trans tóxicas procesadas, alimentos procesados bajos en grasa y un desbalance de omega-3 y omega-6.

Luego aseguró que reduciendo el colesterol con estatinas es peligroso para la salud, debido a que mucho del cerebro, el sistema nervioso y las paredes celulares de todo el cuerpo necesitan el colesterol como uno de sus componentes.  (http://www.naturalnews.com).

La cúrcuma también ha mostrado efectos positivos en la prevención y reversión de la enfermedad de Alzheimer y alivio en muchos de los síntomas de pacientes con artritis. (http://www.naturalnews.com/029767_turmeric_alzheimers.html).

Algunos estudios indican que la curcumina frena la proliferación de células cancerosas y hasta hace que algunas de éstas se autodestruyan. Hay toda una lista de resultados positivos para un condimento barato, efectivo y que se puede usar con seguridad.

Ante el hecho de que las enfermedades coronarias sean aún la principal causa de muerte en Estados Unidos, sería audaz evitar el uso de estatinas (para controlar el colesterol) por sus usos adversos, que incluyen la muerte por falla cardíaca, y en lugar de ello consumir dosis saludables de polvo de cúrcuma o cápsulas de curcumina.

Las fuentes para este artículo incluyen: 

http://www.reuters.com

http://www.huffingtonpost.com

http://www.healthdiaries.com

¿Es el azúcar venenosa?

Posted on: Miércoles, abr 4, 2012

CBS News ¿Si eres lo que comes, entonces qué significa que el estadounidense promedio ingiera casi 59 kilos de azúcar al año? Sanjay Gupta reporta sobre nuevas investigaciones que muestran que además del aumento de peso, el azúcar puede conllevar una grave carga para tu salud, empeorando condiciones desde enfermedades cardíacas hasta el cáncer. Algunos [...]

CBS News

¿Si eres lo que comes, entonces qué significa que el estadounidense promedio ingiera casi 59 kilos de azúcar al año? Sanjay Gupta reporta sobre nuevas investigaciones que muestran que además del aumento de peso, el azúcar puede conllevar una grave carga para tu salud, empeorando condiciones desde enfermedades cardíacas hasta el cáncer. Algunos médicos van más allá al considerar al azúcar como una “toxina”.

Dr. Sanjay Gupta: ¿Y especialmente si usted dice que es prevenible?
Dr. Robert Lustig: 75% de esto es prevenible.
Mientras el Dr. Lustig ha publicado una docena de artículos científicos sobre los peligros del azúcar, fue una conferencia suya que se propagó en YouTube llamada “Azúcar: la amarga verdad” lo que llevó el mensaje a las masas.

Por “mala comida” el doctor Lustig se refiere a cosas obvias como el azúcar de mesa, miel, jarabe, bebidas azucaradas y postres, pero también a casi cualquier alimento procesado que te puedas imaginar, en los cuales el azúcar está frecuentemente escondida: yogurts, salsas, pan y hasta mantequilla de cacahuates. ¿Y qué tal el artificial y frecuentemente vilipendiado edulcorante, jarabe de maíz alto en fructosa?
Dr. Sanjay Gupta: ¿Es éste peor que el azúcar?
Dr. Robert Lustig: No. Son exactamente lo mismo. Básicamente son equivalentes. El problema es que ambos son malos. Los dos son igualmente tóxicos.
Desde la década de los 70, el consumo de azúcar ha decrecido casi un 40%, pero el de jarabe de maíz alto en fructosa ha venido a suplir o superar esa diferencia. Lustig dice que ambos son tóxicos porque los dos contienen fructosa, eso es lo que los hace dulces e irresistibles.
Dr. Robert Lustig: Nos encantan. Nos salimos de nuestras casillas para encontrarlos. Pienso que una de las razones es que evolutivamente no existe ningún alimento en el planeta que tenga fructosa que te resulte venenoso. Así que cuando pruebas algo que sea dulce, es una señal evolutiva darwiniana de que se puede comer.
Dr. Sanjay Gupta: Así nacimos?
Dr. Robert Lustig: Así nacimos.
Una parte crucial de la teoría del doctor Lustig es que los humanos solíamos obtener la fructosa a través de pequeñas cantidades de fruta, que viene además llena de fibra que ralenta la absorción y consumo, después de todo, ¿quién podría comerse 10 naranjas de un solo? Pero cuando la refinación del azúcar y del jarabe de maíz alto en fructosa se abarataron, comenzamos a engolosinarnos con ellos. Los estadounidenses ahora consumen casi 59 kilos de azúcar al año, eso representa 150 gramos al día.
Lustig cree que esos edulcorantes están ayudando a alimentar y acelerar la más mortal enfermedad en Estados Unidos: la enfermedad cardíaca. Por años, ha sido una voz controversial.

Pero ahora, los estudios hechos por Kimber Stanhope, un biologa nutricional de la Universidad de California en Davis está comenzando a respaldarlo. Ella está en medio de un innovador estudio de cinco años que ha revelado fuertes evidencias que vinculan el consumo excesivo de jarabe de maíz alto en fructosa a un incremento en los factores de riesgo de la enfermedad cardíaca y de un paro. Eso sugiere que las calorías de las azúcares añadidas son diferentes a las calorías de otros alimentos.

Dr. Sanjay Gupta: El mantra que escuchas de la mayoría de nutricionistas es que una caloría es una caloría.
Kimber Stanhope: Y yo pienso que el resultado del estudio muestra claramente que eso no es cierto.

Las conclusions de Stanhope no fueron fáciles de alcanzar. Los estudios nutricionales son costosos y difíciles. Stanhope ha pagado a grupos sujetos a investigación para vivir en un ala del hospital por semanas durante una especie de enclaustramiento de 24 horas. Son sometidos a escaners y exámenes de sangre por cada caloría que ingieren, meticulosamente pesada y preparada.

Kimber Stanhope: No están nunca fuera de nuestra vista. Así sabemos exactamente que están consumiendo lo que nosotros necesitamos que consuman.
Dr. Sanjay Gupta: Y así no están comiendo secretamente algún caramelo.
Kimber Stanhope: Sí, eso, exáctamente.

Durante los primeros días, los participantes comen una dieta baja en azúcares añadidos, así se pueden medir sus niveles sanguíneos de base.
Luego, el 25% de las calorías son reemplazadas con bebidas endulzadas y el equipo de Stanhope comienza a extraer sangre cada 30 minutos durante todo el día. Y esas muestras de sangre? Pues han revelado algo perturbador.

Dr. Sanjay Gupta: ¿Qué es lo que han comenzado a observar?
Kimber Stanhope: Encontramos que las personas que consume jarabe de maíz alto en fructosa han aumentado los niveles de colesterol LDL en la sangre y otros factores de riesgo para las enfermedades cardiacas.
Dr. Sanjay Gupta: ¿Qué tan rápido ocurren estos cambios?
Kimber Stanhope: En un par de semanas.

El estudio de Kimber Stanhope sugiere que cuando una persona consume muchas cosas dulces, el hígado comienza a sobrecargarse con fructosa y convierte una parte de ella en grasa. Una parte de esa grasa termina en el flujo sanguíneo y ayuda a generar un tipo peligroso de colesterol denominado LDL de baja densidad. Se sabe que estas partículas se depositan en los vasos capilares, forman placas y están asociadas con ataques al corazón.

Dr. Sanjay Gupta: Le sorprendieron estos resultados?
Kimber Stanhope: Tendría que decir que estaba sorprendida porque cuando vi nuestros datos, comence a beber y comer mucha menos azúcar. Diría que nuestros datos me sorprendieron.

Entonces imaginen, estos jóvenes saludables, bebiendo una bebida endulzada que podría ser tan mala para sus corazones como una grasosa quesoburguesa de la que siempre hemos sido advertidos desde la década de los 70. Fue entonces cuando una comisión gubernamental ordenó que bajaramos el consumo de grasa para tratar de reducir las enfermedades cardíacas.

Dr. Sanjay Gupta: Así que con la mejor de las intenciones, ellos dijeron, “es hora de reducir la grasa en la dieta estadounidense”?
Dr. Robert Lustig: Exactamente. Y lo hicimos. ¿Y adivina qué? Las enfermedades cardíacas, el síndrome metabólico, diabetes y la muerte se han disparado.

El doctor Lustig cree que eso es consecuencia primordial de que hemos reemplazado mucha de esa grasa con azúcares añadidos.

Dr. Robert Lustig: Si sacas la grasa de la comida, todo sabe como a cartón. Y la industria alimentaria sabía eso. Así que la reemplazaron con azúcar.
Dr. Sanjay Gupta: Esta idea que el azúcar incrementa este LDL malo, las partículas de poca densidad que son asociadas con la enfermedad cardíaca. ¿La mayoría de doctores la conocen?
Dr. Robert Lustig: No, no lo saben. Es algo nuevo.

Además resulta que el azúcar se ha vuelto un objetivo principal en las investigaciones sobre el cáncer también. Lewis Cantley está buscando una conexión.

Dr. Sanjay Gupta: ¿Si limitas el azúcar reduces las posibilidades de desarrollar cancer?
Lewis Cantley: Definitivamente.

Cantley, professor de Harvard y jefe del Beth Israel Deaconess Cancer Center, dice que cuando comemos o bebemos azúcar, provoca un súbito pico de la hormona insulina, lo cual puede ser el catalizador para alimentar algunos tipos de cáncer.

Lewis Cantley: Lo que estamos empezando a aprender es que la insulina puede causar efectos adversos en varios tejidos. Y entre los que más nos preocupan es el cáncer.

¿Porqué? Casi una tercera parte de los cánceres más comunes, incluido los de seno y de colon, tienen algo llamado receptores de insulina en su superficie. La insulina se une a estos receptores y da la señal al tumor de que comience a consumir glucosa.

Lewis Cantley: Así es el cuerpo…

Cada célula en nuestro cuerpo necesita de glucosa para sobrevivir. El problema está, que estas células cancerosas también la usan para crecer.

Lewis Cantley: Así que resulta que si tienes un tumor que tiene receptores de insulina y luego es estimulado para atrapar la glucosa que está en la corriente sanguínea en lugar de que vaya a los depósitos de grasa o a los músculos, la glucosa va dentro del tumor. Y el tumor la usa para crecer.
Dr. Sanjay Gupta: Entonces ha apenas visto que el tumor se vuelve azul lo cual es esencialmente un reflejo de que la glucosa está yendo adentro de él.
Lewis Cantley: Eso es correcto.
Dr. Sanjay Gupta: Entonces estos cánceres, de manera muy similar a como lo hacen los músculos dirán, “Ey, quisiera un poco de esa glucosa”, la grasa dice “quisiera un poco de esa glucosa”, ¿los cánceres han aprendido cómo hacerlo por sí mismos también?
Lewis Cantley: Sí. Han evolucionado la habilidad de secuestrar ese flujo de glucosa que pasa por el flujo sanguíneo para el tumor mismo.

El equipo de investigación de Lewis Cantley está trabajando en desarrollar drogas que corten el abastecimiento de glucosa a las células cancerosas y así les evite crecer. Pero hasta que haya un avance, el consejo de Cantley es: no coma azúcar. O si lo debe hacer, manténgalo en lo mínimo posible.

Lewis Cantley: De hecho, yo, sabes, vivo de esta manera. Casi nunca como azúcar.
Dr. Sanjay Gupta: Si ves una bebida endulzada o si yo le ofreciera una, con todo lo que sabe, qué es lo que le viene a la mente?
Lewis Cantley: Probablemente la rechazaré y pediría un vaso de agua.

Pero para la mayoría de nosotros es más fácil decirlo que hacerlo.

Eric Stice: Resulta que el azúcar es mucho más adictica de lo que pienso que nos hemos dado cuenta.

Eric Stice, un neurocientífico del Oregon Research Institute, está usando escáners de resonancia magnética para conocer cómo nuestro cerebro responde a la dulzura.

Eric Stice: El azúcar activa nuestro cerebro de una manera especial. Guarda mucha semejanza con, usted sabe, drogas como la cocaína.

Así es. Cocaína.

Dr. Sanjay Gupta: Probémoslo….

Me subí al escáner de resonancia magnética para ver como respondería mi cerebro. Esa es un popote arregaldo para depositar un pequeña cantidad de soda (gaseosa) en mi boca.

Eric Stice: Permanezca tan quieto como pueda, por favor.

En cuanto toca mi lengua, el escáner detectó un incremento en el flujo de sangre a ciertas regiones de mi cerebro. En estas imágenes, las zonas amarillas muestra que mi región de recompensa está respondiendo al sabor dulce. Dopamina, un químico que controla los centros cerebrales de placer, está siendo segregada, igual a como lo haría con el consumo de drogas o alcohol.

Dr. Sanjay Gupta: Así que se segrega dopamina. Eso me hizo sentir bien. Estoy experimentando un poco de placer de tener esta Coca.
Eric Stice: Justo, ese efecto eufórico.
Dr. Sanjay Gupta: Hasta ahora esto es para que la gente se de cuenta de esto porque el azúcar está donde quiera, pero usted dice que es una de las sustancias posiblemente más adictivas de las que disponemos?
Eric Stice: Ciertamente es muy buena en activar la región de recompensas de nuestro cerebro.

Stice dice que tras escanear a cientos de voluntarios, ha aprendido que la gente que frecuentemente bebe gaseosas o come helados u otros alimentos dulces puede estar desarrollando una tolerancia, como lo hacen los consumidores de drogas. Tan raro como parezca, eso significa que cuanto más comas, menos sientes la recompensa. Lo cual da como resultado que comas tanto como puedas.

Eric Stice: Si comes demasiado de esto con regularidad causa cambios en el cerebro que básicamente embota la región de recompensas a la comida, así que comes más y más para alcanzar el nivel de satisfacción que originalmente sentías.

Con toda esta información científica surgiendo, queríamos escuchar la opinión de la industria del azúcar, así que visitamos a Jim Simon, quien es un directivo de la Asociación de Azucareros, en una finca azucarera en Luisiana.

Dr. Sanjay Gupta: Le sorprendería que casi todos los científicos con que hablamos al trabajar en este reportaje nos dijeron que están eliminando el azúcar añadida. Se están deshaciendo de ella porque están preocupados por sus efectos en la salud.
Jim Simon: Para decir que los consumidores estadounidenses van a omitir o eliminar completamente los endulzantes de sus dietas, no creo que lleguemos a eso.

Simon señala que eliminar el azúcar equivocadamente vilipendia un alimento, en vez de trabajar hacia una solución a largo plazo que implicaría reducir las calorías y promover el ejercicio.

Dr. Sanjay Gupta: Sabe, un montón de gente, Jim, dice que el azúcar es diferente. Que es mala para el corazón y está causando muchos otros problemas de los que estamos hablando. Es adictiva y en ciertos casos podría incluso propiciar el cáncer. Usted debe haber visto algunos de estos estudios. ¿Qué diría al respecto?
Jim Simon: La ciencia no tiene una certeza absoluta.
Dr. Sanjay Gupta: Pero algo de eso, algo de lo que dicen los estudios existe. Quiero decir, en los pies de un consumidor, que deberían concluir de todo esto?
Jim Simon: Bueno, yo les diría, que tienen que encontrar un objetivo, poner un equilibrio en sus dietas.

El Dr. Lustig coincide, en que necesitamos una dieta balanceada, pero su idea de balance es una drástica reducción del consumo de azúcar. En ese sentido, él coescribió un reporte a la American Heart Association recomendando que los hombres deberían consumir menos de 150 calorías de azúcares añadidos al día. Y las mujeres solo unas 100 de esas mismas calorías. Eso es menos de la cantidad que contiene una sola porción de soda.
Dr. Robert Lustig: Ultimadamente esta es una crisis de salud pública. Y cuando es una crisis de salud públicos debes hacer grandes cosas y las debes hacer a todo lo que da. El tabaco y el alcohol son ejemplos perfectos. Hemos hecho una decisión consciente de que no nos vamos a deshacer de ellos, pero vamos a limitar su consumo. Pienso que el azúcar pertenece a esta mismo conjunto.

Por Elizabeth Fernandez/UCSF SAN FRANCISCO, California, EEUU _ Budistas y científicos unieron esfuerzos para analizar los efectos que causaba meditar entre un grupo de maestras. Los hallazgos fueron reveladores, pues el corto pero intenso programa de meditaciones redujo los casos de depresión y estrés, pero además quienes participaron se mostraron después más compasivas y conscientes [...]

Por Elizabeth Fernandez/UCSF

SAN FRANCISCO, California, EEUU _ Budistas y científicos unieron esfuerzos para analizar los efectos que causaba meditar entre un grupo de maestras.

Los hallazgos fueron reveladores, pues el corto pero intenso programa de meditaciones redujo los casos de depresión y estrés, pero además quienes participaron se mostraron después más compasivas y conscientes de los sentimientos de otros.

El estudio mezcló antiguas prácticas meditativas con los más actuales métodos científicos para regular las emociones y estuvo conducido por la Universidad de California en San Francisco (UCSF).

Meditar es una práctica crucial en varias religiones y es realizada por decenas de millones de personas alrededor del mundo como parte de sus creencias espirituales así como para aliviar problemas sicológicos, mejorar el autoconocimiento y despejar la mente. Anteriores estudios han vinculado la meditación con cambios positivos en la presión sanguínea, el metabolismo y en el manejo del dolor, pero se sabe menos sobre los cambios emocionales específicos que resultan de la práctica.

El nuevo estudio fue diseñado para crear nuevas técnicas que reduzcan las emociones negativas mientras mejora el comportamiento social y emocional.

“Los hallazgos sugieren que una mayor consciencia de los procesos mentales puede influenciar el comportamiento emocional”, dijo la principal autora del estudio, doctora Margaret Kemeny, directora del programa de salud sicológica en el departamento de siquiatría de la UCSF. “El estudio es particularmente importante porque las oportunidades de reflexionar y contemplar parecen irse desvaneciendo en nuestra acelerada y tecnológica cultura”.

En conjunto, 82 maestras entre las edades de 25 y 60 años participaron en el proyecto. Fueren elegidas porque sus empleos son estresantes y porque las destrezas de meditación que aprendieron podían ser totalmente útiles en sus vidas diarias, posiblemente derramando los beneficios hacia sus estudiantes.

El estudio surgió de una reunión con el Dalai Lama

El estudio se concibió en una reunión en el 2000 entre eruditos budistas, científicos del comportamiento y expertos en emociones en el hogar del Dalai Lama. Allá, el Dalai Lama y el doctor Paul Ekman, un profesor emérito de la UCSF y connotado especialista en emociones, reflexionaron sobre el tema de las emociones, llevando al Dalai Lama a postular una pregunta: ¿En el mundo moderno, ayudaría una versión secular de las contemplaciones budistas a reducir las emociones dañinas?

A partir de allí, Ekman y el erudito budista Alan Wallace desarrollaron un entrenamiento de 42 horas, a lo largo de ocho semanas, integrando las prácticas de meditación secular con técnicas aprendidas del estudio científico de las emociones. Incorporó tres tipos de prácticas meditativas:

  • Prácticas de concentración que requieren atención sostenida y enfocada en una experiencia mental o sensorial específica.
  • Prácticas de consciencia focalizada  que requieren un examen exhaustive del cuerpo y los sentimientos propios.
  • Prácticas dirigidas diseñadas a promover la empatía y la compasión hacia los demás.

En el aleatorio pero controlado proceso, las maestras aprendieron a comprender mejor que la relación entre emociones y conocimiento, y a reconocer mejor las emociones en los otros y sus propios patrones emocionales así que podrían resolver mejor problemas en sus relaciones. Todas las maestras no tenían ninguna experiencia meditando y todas tenían una pareja íntima.

“Queríamos probar si la intervención afectaba tanto su aspecto personal así como si el comportamiento influiría también el bienestar de sus compañeros íntimos”, dijo Kemeny.

Como un examen, las maestras y sus parejas pasarpon por una “interacción marital” en la que se midieron minuto a minuto los cambios en la expresión facial mientras intentaban resolver algún problema en la relación. En este tipo de encuentros, aquellos que expresan ciertas expresiones faciales negativas tienen más probabilidades de divorciarse, han mostrado investigaciones.

Algunas de las expresiones facials claves de las maestras durante la interacción marital cambiaron, especialmente las miradas hostiles que disminuyeron. Además, los niveles de estados depresivos se redujeron a más de la mitad. Y en una evaluación de seguimiento, muchos de los cambios positivos habían permanecido, dijeron los autores.

“Sabemos muy poco sobre los cambios a largo plazo que ocurren como resultado de la meditación, particularmente una vez que pasa el ‘deslumbramiento’ que produce la experiencia al comienzo se desvanece”, dijo Kemeny. “Es importante saber cuales son porque estos cambios probablemente jueguen un importante papel en los efectos a largo plazo de las meditaciones en síntomas y condiciones de salud mentales o físicas”.

El estudio involucró a investigadores de varias instituciones, incluidas la UCSF, UC Davis, y la universidad de Stanford.

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